El Método Caligráfico o Gramatomórfico, consistía en comparar la escritura o firma en su aspecto de escritura bella o del arte de escribir bien, tomando como referencia los aspectos exteriores de las letras o formaciones gráficas, compulsando éstas mediante el calco o superposición. Esta metodología fue cuestionada duramente desde sus primeras aplicaciones, basado en su inoperancia y multiplicidad de gravísimos yerros judiciales.
El Método Grafonómico altamente confiable aún en nuestros días, no considera la escritura y/o firma como un arte, sino como un acto reflejo fisiológico y psicológico del sujeto. El análisis del grafismo lo toma como un proceso, donde se lo estudia al hombre como un proceso dinámico en constante desarrollo y no como un producto estático e inalterable.
El Método Grafométrico consiste en la aplicación del sistema métrico a los parámetros grafológicos interpretando representaciones grafopsicológica y/o funcionales, basado en mediciones milimétricas de dichos elementos gráficos desarrollados en el grafismo de estudio, estableciendo coincidencias matemáticas y deduciendo como resultado la autoría, argumentando que de esta forma se eliminarían las subjetividades inherentes al Perito y se objetivan todos los elementos considerados en el análisis pericial. Este método tuvo un fracaso rotundo en el ámbito mundial, al no tener en cuenta que la escritura es un producto humano sometido a los cambios endógenos del individuo, produciendo variables gráficas definidas dentro de un cierto rango de habitualidad, que no admite un tratamiento matemático de valoraciones cuantitativas representada por diagramas y vectores, el que toma vigencia en firmas electrónicas.
El Método Descriptivo basado en la singularidad y especificidad del grafismo, vinculado a los componentes bio-psíquicos propios de la antropología criminal, permiten identificar al autor del grafismo de analizado. El estudio se basa en las características gráficas indicativas que son advertidas en un estudio previo de los elementos indubitados, sujetas a un meticuloso accionar descriptivo morfológico, basado en el retrato hablado de Bertillón, incluyendo mediciones y fotografías, cotejando con los elementos de carácter dubitado. Esta práctica fue en su momento duramente cuestionada no-solo por su procedimiento, sino también por una traslación del concepto de identificación criminal de origen antropométrico, basado en el análisis puramente descriptivo formal aplicado al grafismo.
El Método Grafoscópico se basa en la comparación formal sobre la base del análisis de las formas de las letras, caracteres generales del grafismo, idiotismos y ortografía, empleando ilustraciones fotográficas en relación de cotejo. Si bien en principio se lo tomó como un método, posteriormente se comprobó que solamente respondía a una técnica auxiliar del análisis, constatándose la aplicación o inclusión del análisis grafonómico.
El Método Grafopsicológico nos se limita simplemente al procedimiento grafonómico y se introduce de lleno en la interpretación psicológica del grafismo, buscando rasgos identificativos de la personalidad basados en el psicodiagnóstico.